¿Cómo enseñar a su perro a manejar su frustración?

perro frustrado

¿Su perro es impaciente? Usted no sabe cómo reaccionar, porque su perro se enoja rápidamente. No importa cuánto le digas que no, no se calma.

Sientes que estás siendo sometido a los caprichos de tu perro! ¿Puede manejar su frustración?

Los perros deben aprender a tener paciencia, para no frustrarse y mejorar la suya. Este artículo le ayudará a aprender a enseñar a su perro a manejar su propia frustración!

¿Qué es la frustración?

La frustración es una respuesta emocional que surge cuando el perro está esperando algo que no puede hacer o lograr. Siempre es causada por alguien o algo. Despierta emociones como la impaciencia y la irritación. La frustración que es demasiado fuerte y mal manejada no permite que el perro esté en un estado claro de reflexión.

Para ser claros, recuerde ese día cuando usted quería algo que realmente le importaba y no podía conseguir. Recuerda en el estado en que te puso emocionalmente. No fue agradable, ¿verdad?

Es lo mismo para tu perro! Excepto que vive en un mundo humano y no siempre logramos hacerle entender que no es nada y que hay que dejarlo ir.

Sin embargo, es absolutamente necesario si quieres una buena relación.

¿Cómo enseñar a su perro a manejar su frustración?

Todo lo que se necesita es un marco tranquilizador pero coherente. Sus reglas de vida no le harán daño al perro. Ellos están ahí para crear el marco que facilitará la armonía entre ustedes.

Establecer reglas

Para poder manejar sus emociones, usted necesita poder sentirse seguro y a salvo en una relación. Me gustaría aclarar que las reglas no tienen nada que ver con una pseudo-jerarquía entre el amo y su perro. Aquí están las reglas que usted debe poner absolutamente en su lugar para hacer su vida más fácil.

Regla #1: Satisfaga completamente las necesidades de su perro.

Esto es esencial. No se le puede pedir a un perro que se mantenga estable si no se satisfacen sus necesidades primarias. Lo primero es que un perro debe salir al menos 30 minutos al día (excepto para los cachorros menores de 6 meses) todos los días, incluso si usted tiene un jardín.

Necesita ser capaz de oler, lo que significa que necesita oler nuevos olores todos los días para estar bien. También necesita contactos sociales regulares. Debe ser capaz de mantener relaciones con otros perros (de manera positiva), pero también con otras especies cuando sea posible.

Su perro necesita ser estimulado tanto física como mentalmente. Así que tienes que pensar en jugar con él. Tenga cuidado, sólo hay dos casos en los que un perro no se verá obligado a salir regularmente o a ver a otros perros. En caso de fobia y agresividad.

Regla n°2: Gestión de recursos (alimentos, juguetes, etc.).

Para disponer de un marco coherente y más eficaz, es necesario gestionar recursos como los alimentos. Para ello, no hay nada más sencillo que ofrecerle su comida en un tiempo limitado y retirarlo, aunque no esté terminado.

Dale unos 20 minutos como máximo para que se coma su tazón. Y quítaselo si no se lo ha comido. Si se trata de un cachorro, el cuenco se le puede presentar más tiempo y hasta tres veces al día.

Además, le permitirá mantener un buen ritmo alimenticio para evitar el malestar estomacal, que puede ser fatal. Luego, le permite ser el iniciador de este recurso. Su perro aprende a esperar a que usted se lo dé. Usted elige el principio y el final de la comida.

Regla n°3: La gestión de los contactos y de los espacios.

Esto está en línea con la gestión de los alimentos. Usted debe estar a la iniciativa del contacto para evitar que su perro se frustre el día que usted decida detenerlo. Un perro que no está acostumbrado a este tipo de rechazo lo experimenta muy mal.

Así que ignore a su perro si le pide que juegue, que le acaricie, si ladra, etc. Ignóralo, así que no le hables, míralo ni lo alejes.

En vez de eso, espere a que se calme, y una vez que se calme, ¡llámelo a usted para que le preste atención! El objetivo no es privar a su perro de contacto de ser mandón! ¡Pero para enseñarle a esperar!

Así aprende a no tenerlo todo, inmediatamente cuando lo quiere. Un poco como el niño que tiene un ataque en una tienda para conseguir un juguete. Si nos damos por vencidos todo el tiempo, el niño no podrá manejar una negativa.

La gestión de los espacios es muy sencilla. Todo lo que tiene que hacer es prohibirle a su perro que entre en ciertas habitaciones o áreas. A menudo aconsejamos evitar además de la frustración el hiperapego, prohibir las habitaciones, el suelo, la cocina y el sofá. Esto es, por supuesto, un ejemplo.

Y para darle a su perro un lugar de refugio sólo para él como una canasta. Debe ser cómodo y seguro.

Regla número 4: Coherencia en el hogar.

La consistencia entre usted y su perro debe ser constante.

También es una buena parte de la observación para poder «leer» el comportamiento de su perro y ayudarle mejor.

También debe tener una comunicación clara con él/ella, ya sea en su entonación, postura o gestos. Si usted es respetuoso y más consistente, su perro tendrá menos preocupaciones de comportamiento, ya que sus intenciones serán claras.

Trabajando en la renuncia

Ahora que ya tiene reglas, si quiere que su perro controle sus reacciones, puede ayudarlo con ejercicios para dejar de fumar. La renuncia es el hecho de que el perro se detiene voluntariamente, incluso si está haciendo algo que le gusta!

Y enseñarle la mejor manera es hacerle entender que rendirse es ganar!

En lugar de castigar a mi perro porque me quitó un zapato, tienes que demostrarle que si se le cae, recibirá una recompensa. En ese mismo momento, comprende que su renuncia es positiva. Y a ti, te salva de enfadarte.

Ahora, lo más difícil será encontrar las motivaciones adecuadas durante el proceso de aprendizaje. No puedes pedirle al perro que suelte al conejo por una croqueta. Es como si encontraras un billete de 50 euros en la calle, que una persona te pide que se lo des contra un billete de 10 euros. No estoy seguro de que te interese.

Pero si la persona lo cambia por un billete de 100, usted encontrará rápidamente su cuenta.

Puesto que debemos fomentar todo éxito en el aprendizaje, primero debemos reforzar la renuncia en el hogar, con juguetes o cosas que no son importantes para el perro. La dificultad será cuando el perro aprenda.

La motivación puede ser diferente dependiendo del ejercicio. Una recompensa puede ser comida, una caricia, un juego o incluso una salida.

Durante el proceso de aprendizaje, será mejor prohibirle cualquier intento, en lugar de dejarle la elección a riesgo de no manejar la situación y de irritarle.

Por ejemplo, será más fácil negarle a su perro que se acerque a su mesa de café cuando usted come frente al televisor, en lugar de pedirle que escupa el filete picado que se tragó mientras estaba parado en la mesa. La gestión de la frustración también implica la gestión medioambiental, ¡recuerde!

Juegos llamados juegos ON/OFF

Uno de los juegos en los que hay que trabajar es el principio de encendido/apagado. El principio es pedirle a su perro que se controle o que aprenda a manejarse para calmarse y detener una acción a petición. Para empezar, tome un juguete que pueda tomar fácilmente en sus manos y mantenerlo en la mano, incluso si su perro tira. Recomiendo un pudín negro o una cuerda con nudos.

Con voz alegre, pídale a su perro que «tome» o agarre. Cualquiera que sea la palabra, su perro debe entender su intención. Usted debe entonces mantener siempre la misma palabra, para no desestabilizar al perro. Ponte en posición de juego agachándote delante de él, ten una actitud que anime a tu perro a seguirte.

Antes de que su perro se excite demasiado (con algunos perros, va muy rápido, así que ¡tenga cuidado!), ¡detenga el juego! Párese derecho, manténgase erguido, no mueva la mano ni el pelo, sostenga el juguete, y en un tono firme y seguro (eso no significa gritar o ser mandón) diga un «trato», o cualquier otra palabra que le guste.

Puede repetirse si es necesario una vez. Si su perro aún no lo suelta, cámbielo por otro juguete o golosina que haya puesto a su disposición antes. Pase lo que pase, no te metas en el juego de tu perro tirando en la dirección opuesta, porque para él, no importa lo que digas o hagas, es como si siguieras jugando.

Como con cualquier aprendizaje, será necesario repetir este ejercicio varias veces antes de que tenga éxito. Y para hacer la conexión con las reglas de la vida, depende de ti tomar la iniciativa para detener el juego y comenzarlo!

Ríndete y gana!

Este ejercicio se llama ejercicio de inhibición. Es cierto que a veces en una emergencia, no podemos ofrecer un trueque con nuestro perro. Por lo tanto, es necesario enseñar al perro a darse por vencido inmediatamente, pase lo que pase.

Esto le enseña a manejar su frustración, ya que cuando la acepte, ¡seguirá siendo recompensado! Es fácil tomar un puñado de dulces (o una pelota).

Déle a su perro dulces en un tono muy alegre y motivador de «Yesiii». Hágalo varias veces, dejando que se use a sí mismo cada vez.

Y luego, sin previo aviso, cuando quiera beber de nuevo, tome un tono bajo o incisivo (la entonación es esencial) y pronuncie un «Hey!!!» o «Hey Hey Hey!!!!!». Todavía sin dejar que se use en tu mano.

El objetivo es inhibir al perro ahora mismo. Tan pronto como su perro mire hacia otro lado o se dé por vencido gracias a su «Hey»! Alábenlo con un «Yesiii» y denle el caramelo que tienen en sus manos. Repita este ejercicio tantas veces como sea necesario, en pequeñas sesiones.

Gracias a este ejercicio, su perro aprende que si espera, si controla su frustración, ¡siempre es un ganador! Las sesiones cortas pero repetidas sólo facilitarán el aprendizaje.

Ejercicio del cuenco

Presente el cuenco a su perro sin dárselo y sin decirle nada. Espera a que te ofrezca un asiento. Si no te lo ofrece, puedes sugerirlo. Tan pronto como esté en posición, comience a bajar el recipiente al suelo. Instintivamente, la mayoría de los perros se levantan.

Luego vuelva a armar el tazón y espere de nuevo hasta que se siente de nuevo. Empiece a bajar el cuenco de nuevo tan pronto como se siente.

El objetivo es que mientras su perro se levante y no se siente en silencio, el cuenco no llegue al suelo. Mientras que si él se queda sentado, ella llegará a él muy rápido. Esto forma parte de la gestión de los recursos alimentarios.

En conclusión

Usted tiene todos los elementos básicos para ayudarle a controlar la frustración de su perro. Te daré un último consejo. No dude en llamar a un educador canino conductista en caso de dificultad. Podrá establecer un plan de trabajo más personalizado para ti, y podrá seguirte a lo largo de la evolución del perro. Pase lo que pase, no te rindas… ¡Consigue ayuda en su lugar! Porque la armonía en el hogar puede ser trabajada.

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